La conquista de Canarias no fue una campaña rápida ni una misma historia repetida siete veces. Empezó en 1402, se alargó casi un siglo y avanzó a ritmos muy distintos según la isla, con una primera fase señorial y una segunda fase ya dirigida por la Corona de Castilla.
Si solo necesitas un resumen claro, quédate con esta idea: Lanzarote y Fuerteventura cayeron pronto, mientras que Gran Canaria, La Palma y sobre todo Tenerife ofrecieron una resistencia mucho más larga. Por eso, cuando alguien pregunta por la conquista de Canarias, en realidad está hablando de varias conquistas conectadas entre sí.
Entender ese proceso ayuda a situar mejor muchas cosas que hoy siguen visibles en un viaje por el archipiélago, desde los antiguos núcleos de poder hasta parte del patrimonio religioso, militar y urbano que vino después. Aquí lo ordenamos sin tono escolar, con fechas claras y una lectura por islas para que se entienda de verdad.
- Inicio del proceso: 1402, con la expedición de Jean de Bethencourt y Gadifer de La Salle.
- Final militar habitual: 1496, tras la conquista de Tenerife.
- Clave para no liarse: primero hubo conquistas señoriales y después conquistas realengas.
- La resistencia más larga: Tenerife, con las campañas finales de 1494 a 1496.

Resumen rápido de la conquista de Canarias
La forma más fácil de entender la conquista es dividirla en dos bloques. En la primera etapa, conocida como conquista señorial, nobles y aventureros actuaron con acuerdos y respaldo de la Corona, pero con iniciativa propia. Ahí entran sobre todo Lanzarote, Fuerteventura, El Hierro y La Gomera. En la segunda, la Corona de Castilla tomó un papel directo porque quería controlar por completo el archipiélago y su valor estratégico en el Atlántico.
Esa segunda fase, la realenga, fue mucho más costosa y violenta. Afectó sobre todo a Gran Canaria, La Palma y Tenerife, tres islas más pobladas, con mayor resistencia organizada y un relieve que complicaba mucho las campañas militares.
- 1402: arranca la expedición normanda en Lanzarote.
- 1404-1405: avanza el control sobre Fuerteventura.
- siglo XV: El Hierro y La Gomera quedan dentro del sistema señorial, aunque con conflictos y resistencias locales.
- 1478-1483: campaña castellana en Gran Canaria.
- 1492-1493: conquista de La Palma.
- 1494-1496: guerra final en Tenerife, con episodios como Acentejo.
Las dos etapas que explican casi todas las dudas
Conquista señorial
Se llama así porque no la dirigió todavía el aparato real de forma plena, sino señores que obtenían derechos sobre las islas a cambio de someterlas, poblarlas y explotarlas. Fue una conquista más desigual, con pactos, violencia, razias previas y cambios de control. Lanzarote y Fuerteventura son los casos más claros de esta primera fase.
En El Hierro y La Gomera el dominio castellano también terminó cuajando en ese marco señorial, aunque la situación local fue distinta en cada isla y no se puede meter todo en el mismo saco. Lo importante es que todavía no estamos ante la gran ofensiva final sobre todo el archipiélago.
Conquista realenga
Cuando Castilla decide intervenir directamente, la escala cambia. Ya no se trata solo de expediciones privadas o acuerdos de señorío, sino de asegurar un territorio estratégico antes de la expansión atlántica hacia África y América. Ahí entran Gran Canaria, La Palma y Tenerife, con campañas mucho mejor organizadas, más largas y más costosas.
También por eso Tenerife ocupa tanto espacio en la memoria histórica canaria. Fue la resistencia más compleja, con menceyatos, batallas duras y una conquista que no se cerró hasta 1496. Si buscas por qué aparecen varias fechas en diferentes resúmenes, normalmente la respuesta está en esta diferencia entre etapas e islas.
Qué pasó en cada isla
Mirarlo por islas evita muchos resúmenes confusos. Este es el esquema breve que mejor funciona para orientarse.
- Lanzarote: fue la primera gran base de la expedición de Bethencourt. Su conquista arrancó en 1402 y sirve como punto de partida habitual para fechar el proceso completo.
- Fuerteventura: quedó incorporada poco después, también dentro de la fase señorial. En los resúmenes suele aparecer junto a Lanzarote porque el avance fue temprano.
- El Hierro: terminó integrada dentro de esa primera etapa, aunque con una historia propia marcada por deportaciones y cambios profundos en la población. Si quieres situarla en un viaje actual, nuestra guía de El Hierro ayuda a entender mejor el peso de sus núcleos históricos y de lugares como Guinea.
- La Gomera: quedó vinculada al señorío, con conflictos internos y episodios posteriores muy duros. No vivió la misma campaña que Tenerife o Gran Canaria, aunque a menudo se meta todo en un solo bloque.
- Gran Canaria: fue una de las campañas decisivas de la fase realenga entre 1478 y 1483. Por eso muchas búsquedas como conquista de Gran Canaria aparecen casi como tema propio dentro del conjunto.
- La Palma: fue conquistada entre 1492 y 1493. El proceso fue más corto que en Tenerife, pero también marcó el futuro reparto del poder y del territorio. En la guía de La Palma se entiende bien cómo ese pasado sigue asomando en Santa Cruz de La Palma y en varios enclaves históricos.
- Tenerife: cerró la conquista de Canarias en 1496 tras la resistencia más larga y más conocida. Si luego quieres aterrizar ese contexto en lugares que se pueden visitar hoy, la guía de Tenerife y esta selección de monumentos de Tenerife son la continuación más lógica.
Qué cambió después en las islas
La conquista no fue solo una sucesión de batallas. Cambió la propiedad de la tierra, la organización del poder, la religión oficial, el reparto de la población y la posición de Canarias dentro de las rutas atlánticas. También abrió un proceso muy duro de esclavitud, desplazamiento y mestizaje que forma parte del origen de la sociedad canaria posterior.
Por eso este episodio no se entiende bien si se cuenta solo como una victoria militar. Lo que vino después afectó a la lengua, a la economía, a las capitales insulares, a la red de iglesias y conventos, y a la forma en que muchos cascos históricos crecieron durante los siglos siguientes.
Si hoy visitas Canarias con algo de curiosidad histórica, ese legado aparece en capas. A veces se nota en un museo o en un poblado arqueológico. Otras, en la traza urbana, en una ermita antigua, en una fortificación o en los relatos locales sobre la conquista y la resistencia.

Cómo leer esta historia en un viaje por Canarias hoy
Si esta lectura te interesa por cultura general, con el resumen anterior ya tienes lo esencial. Si además estás organizando un viaje, la forma más útil de seguir es bajar la historia al terreno y verla isla por isla. No hace falta convertir unas vacaciones en una clase, pero sí ayuda saber qué lugares conservan mejor ese poso histórico.
Ahora mismo en Turismo Canarias ya tienes tres salidas naturales desde esta pieza: la guía de Tenerife, la guía de El Hierro y la guía de La Palma. Si prefieres seguir por una lectura más concreta, también puedes pasar a nuestra guía de monumentos históricos de Tenerife, que aterriza mejor cómo ese pasado acaba apareciendo en una visita real.
Dudas habituales sobre la conquista de Canarias
¿En qué año fue la conquista de Canarias?
Si buscas una sola fecha, la respuesta más usada es 1402 como inicio y 1496 como cierre final. Pero es más correcto hablar de un proceso largo, porque cada isla tuvo tiempos y campañas distintas.
¿Cuál fue la isla más difícil de conquistar?
Tenerife suele considerarse la resistencia más dura y la campaña final más compleja. Por eso ocupa un lugar tan central en casi todos los resúmenes históricos sobre la conquista del archipiélago.
¿Por qué se habla de conquista señorial y conquista realenga?
Porque no todas las islas fueron sometidas del mismo modo. Primero actuaron señores y expediciones con derechos concedidos por la Corona. Después Castilla intervino directamente en las campañas decisivas sobre Gran Canaria, La Palma y Tenerife.